Sobreexplotación secó laguna del Farallón en Veracruz

Antes de extinguirse, este cuerpo de agua daba prosperidad a sus habitantes, pues cultivaban peces; sin embargo, el abuso lo esfumó y motivó el sueño americano entre los lugareños
XALAPA, Ver.
Seca y con el fondo erosionado, la laguna del Farallón, ubicada en la localidad con el mismo nombre, en el municipio de Actopan, está a nada de desaparecer totalmente. La sobreexplotación del agua por la falta de escurrimientos para abastecer a otras congregaciones y ranchos cercanos de personajes de la política, así como la falta de lluvias, terminaron con su capacidad de seguir siendo una fuente de la que vivían 50 familias.
Es una catástrofe ambiental y no vemos que se diga algo, que se emprendan acciones, que se haga un escándalo, esto es terrible, es parte de un sitio ramsar”, comentó afligido Manolo Acosta, quien es parte de la cooperativa de pescadores que durante años vivieron de lo que cultivaban en la laguna de agua dulce, que tenía una extensión de 186 hectáreas, aproximadamente.
A pesar de estar cerca de la costa, a unos metros del mar, la laguna se alimentaba de los escurrimientos y las lluvias, pero desde hace tres o cuatro años comenzaron a escasear.
Las mineras que están enfrente del paraíso se han llevado toda el agua que escurría. El cambio en la temperatura que ha padecido la región provoca que las nubes rápidamente se evaporen y no haya ni una gota de precipitaciones.
Ha sido de tal magnitud el daño que las comunidades cercanas comenzaron a comprar pipas que iban y se surtían de la laguna del Farallón.
Diariamente, narra Manolo, observaban cómo llegaban las pipas y eran hasta 10 o más viajes por día.
Nosotros comenzamos a pedir auxilio cuando vimos que el nivel disminuía, pero ninguna autoridad nos hacía caso, acudimos a Xalapa, han sido vueltas y más vueltas. Nos mandaron biólogos, nos mandaron gente que no solucionó nada, que da todo por perdido y ahora nos dicen que nos ayudarán, pero con un proyecto que es a muy largo plazo”.
Los integrantes de la cooperativa son veteranos en la pesca en agua dulce, para ir al mar se requiere de otro tipo de embarcaciones y tecnología que no tienen. En uno de los foros, una de las autoridades en vez de abrir el diálogo y que expusieran la situación, se dedicó a recriminarles que “ellos fueron quienes acabaron con esa laguna por explotarla”, sin saber que llevaban años cuidando el sitio que les daba de comer, que los sostenía.
Al secarse totalmente, tuvieron ante sí otro descubrimiento: de la laguna se extraía agua que era llevada directamente a un rancho frente al Farallón, cruzando la carretera. Los pescadores se negaron a mencionar de quién es propiedad, pero al preguntar entre la gente del pueblo respondieron con naturalidad que es la casa de descanso de un senador.
En las pasadas fiestas aquí anduvo, salía, lo vimos”, respondió una de sus vecinas.
En el pueblo, los pocos restaurantes que quedan sobreviven con la venta de platillos que llevan pescados y mariscos. Ahora la mojarra que consumen es la que les venden y es de Chiapas. Aseguraron que es frustrante ver que no hay propuestas de remediación.
La pandemia fue otro factor para que no pudieran frenar a tiempo que la laguna desecara, hasta que se acercaron al subprocurador de Medio Ambiente, Ernesto Cuevas, quien los escuchó, fue al sitio y notó la magnitud del problema. Cuando más creían que habría solución, en julio de 2021 un atentado contra el funcionario ambiental lo sacó de circulación por varios meses; aún convalece.
Otra funcionaria, una bióloga que también luchó porque tuvieran una oportunidad de remediación, fue despedida cuando expuso que tenían que dar una respuesta efectiva y no sólo esperanzas. Al final, les ofrecieron empleo temporal para sembrar árboles y con eso harán un paseo, pero nada se dice de la laguna y de cómo regresarla a su estado natural.

Foto: Lourdes López
EL RUIDO DE LA LLUVIA
El paso del frente frío número 21 dejó fuertes lluvias y humedad inusual en la zona. Los pescadores se sentían contentos, disfrutaban del ruido de la lluvia mientras preparaban un caldo de pescado y asaban elotes. A la orilla de la laguna funcionaba un restaurante que ellos atendían y llegaban muchos visitantes, eran la opción ante la bravura del mar en la zona del Farallón, donde no existen rompeolas.
El sitio ahora está solitario, a la orilla de la laguna se observan algunas lanchas en las que acumulan pet, que de vez en vez van sacando para venderlo y conseguir algo de dinero.
Su reunión tenía un fin que era el recibir a una autoridad de Medio Ambiente que les llevaría parte de una “solución” a largo plazo, pero suspendieron la cita y se quedaron porque se les pidió la entrevista.
La lluvia podría ser la esperanza, parte de la laguna captó el agua, pero aseguraron que no era suficiente, porque para que volviera a tener esa cantidad de agua que le extrajeron necesitarían que lloviera cuando menos un mes con aguaceros similares.
—¿Qué les depara el destino aquí, ya sin agua?, se les preguntó
—La migración. Esto se acaba. En el último censo ya somos menos, muchos ya se fueron a Estados Unidos o a la frontera, de eso vivimos algunos, de remesas. Aquí al compañero su hijo lo ayudó a conseguir un terreno rentado para sembrar maíz, de eso vive, respondió Manuel, otro de los integrantes de la cooperativa.
—Mi hijastro trabaja en Estados Unidos, nos ayuda, manda y le agradezco. Yo voy agarrando una que otra chamba de albañilería, pero la realidad es que no hay mucho trabajo por la zona, respondió otro de los entrevistados.
Ellos han presentado propuestas, pero no son recibidas por ninguna autoridad ni por sus representantes populares. Entre otras está la de conducir parte del agua del río Actopan, cuyo caudal es muy bueno, para surtir de agua a la laguna. Otra es que les ayuden a financiar con créditos una granja piscícola con tecnología, pues saben que podrían tener oportunidad de colocar en el mercado rápidamente lo que produzcan en la misma región y a la larga buscar ellos mismos la remediación de este cuerpo de agua.
No queremos que nos den dinero, queremos que nos ayuden a sacar un financiamiento que nosotros podríamos pagar con nuestro trabajo”, aseguraron.
Fuente: Excélsior
