Automotores se mantienen como los más contaminantes; en 10 años, menos emisiones

Datos del programa Proaire señalan que el gran uso de vehículos responde a la necesidad de realizar viajes de la periferia hacia la ciudad

Los vehículos automotores que circulan en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) siguen liderando las emisiones de gases contaminantes que provocan la mala calidad del aire, aunque en los últimos años han disminuido la cantidad de toneladas totales que lanzan a la atmósfera.

Las fuentes móviles, que incluyen a los vehículos particulares, públicos y de carga, generaron en 2018 (año de estudio) 94.6% del monóxido de carbono (CO) que se emitió a la atmósfera, lo que equivale a unas 689 mil 254 toneladas, de acuerdo con datos del Programa de Gestión para Mejorar la Calidad del Aire 2021-2030 (Proaire).

A pesar de que las fuentes móviles siguen siendo las principales generadoras de CO, en toneladas totales se trata de una disminución de 862 mil 950 toneladas comparando las emisiones que se registraron en 2008, cuando produjeron un millón 552 mil 204 toneladas; es decir, 99% del total de ese año, de acuerdo con los datos del Proaire 2011-2020.

En 2018, los automotores también emitieron 85.8% del dióxido de nitrógeno (NO2), lo que equivale a unas 124 mil 115 toneladas. Pero también fueron menos toneladas que en 2008 cuando produjeron 154 mil 919, lo que representó una baja de 82.4% del total de ese año.

También lideraron, en 2018, en la generación de dióxido de azufre (SO2) con 34.5% de las emisiones, es decir, unas mil 59 toneladas. De igual forma, este gas tuvo una disminución porque en 2008 se generaron tres mil 306 toneladas, es decir, hubo un decremento de 49.3% de las emisiones de SO2 de ese año.

La ZMVM está integrada por las 16 alcaldías de la Ciudad de México, 59 municipios del Estado de México y el municipio de Tizayuca, Hidalgo. 

En ella circulan unos seis millones de vehículos particulares, públicos y de carga.

RESULTADOS

El estudio concluye que el gran uso de vehículos responde a la necesidad de realizar viajes de la periferia hacia la Ciudad de México en donde se encuentran las fuentes de empleo, centros educativos y de salud.

La generación de contaminantes atmosféricos por estos vehículos se ve fuertemente influenciada por la estructura urbana de la ZMVM. Debido a que los principales atractores de viajes (empleo, centros educativos y de salud) se encuentran en la Ciudad de México, se generan grandes flujos de viajes desde las periferias hacia el centro, causando externalidades negativas en la calidad del aire.

A esto se añade la desarticulación y fragmentación del servicio de transporte público entre la Ciudad de México y su zona conurbada, que empuja a la población a adquirir un automóvil particular o utilizar sistemas de baja a mediana capacidad con tecnologías ineficientes para el control de la contaminación. Esta situación, además de incrementar la congestión vehicular y los tiempos de traslado, aumenta el consumo de energéticos y por ende la emisión de contaminantes atmosféricos”, se indica en el documento.

EL GAS LP TAMBIÉN VICIA EL AIRE

Las fugas de gas, principalmente domésticas, son las principales generadoras de los contaminantes del aire conocidos como Compuestos Orgánicos Volátiles (COV), de acuerdo con Proaire.

Los datos del estudio indican que en 2018 se emitieron unas 413 mil toneladas, en donde el 20% se generó por fugas de gas LP.

Esta actividad engloba todas las posibles fugas del gas en instalaciones fijas como comercios y viviendas. Dichos resultados indican que se deben implementar políticas para el control de fugas, tanto en el sector residencial como en los establecimientos que utilizan el combustible, al igual que incentivos para promover la transición hacia el uso de combustibles más limpios como el gas natural, o tecnologías como calentadores solares o estufas eléctricas”, se indica.

Los automóviles particulares son el segundo lugar en la producción de COV con el 13.8% y la vegetación es el tercero con 7.7 por ciento.

Los COV participan en reacciones fotoquímicas atmosféricas para formar contaminantes secundarios como ozono y aerosoles orgánicos.

Fuente: Excelsior

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