DESDE LA PARROQUIA: Despenalización del aborto

Un tema que se toca con pinzas y genera gran división entre la sociedad es el aborto.
De sobra sabemos que vivimos en un país ultraconservador (la mayoría hipócritas, claro que sí) machista y misógino, además de que somos bien dados a mirar la paja en el ojo ajeno y sentirnos redentores y hasta crucificadores cuando se trata de “defender la vida” hasta sus últimas consecuencias.
Se nos olvida, pues, que también somos un país de libertades.
Hoy en nuestro estado, Veracruz, estamos atentos a la resolución del Congreso para saber si se despenaliza el aborto y por supuesto que el tema calienta los ánimos de los y las veracruzanos, ya que recordemos que fue el imprensentable Javier Duarte en el año 2016, a poco más de un mes de pedir licencia como gobernador, quien promulgó la validez de la reforma a la Constitución para defender la vida desde su concepción, asestando un duro golpe al derecho a decidir sobre nuestro cuerpo que tenemos todas las mujeres.
Apoyado por grupos católicos, ultraconservadores al extremo de rayar casi en la demencia el delincuente de Duarte se paraba el cuello para señalar como asesinas a todas las mujeres que abortaran por voluntad propia e incluso a quienes tuvieran un aborto espontáneo. Así de psicópata.
Y desde entonces organizaciones feministas y pro derechos humanos han querido librar esa batalla que hoy está de nuevo en el congreso para poder reformar los artículos 149, 150, 151, 153 y 154 del Código Penal para permitir la interrupción del embarazo hasta la semana 12 de gestación.
De aprobarse dicha reforma Veracruz sería el cuarto estado donde se legaliza el aborto, sumándose a la Ciudad de México, Oaxaca e Hidalgo.
El tema no es menor.
Hablando sin tapujos, y pese a la proliferación de métodos anticonceptivos las mujeres siguen abortando en Veracruz y en el resto del país, sea legal o no.
La diferencia es que al legalizarlo pueden hacerlo en condiciones seguras, sin arriesgar su vida.
Antes de que se hiciera legal en la CDMX, siendo yo docente de estudiantes de nivel medio superior y superior vi casos de chicas que habían interrumpido su embarazo en formas tan salvajes que ponen los pelos de punta.
Recursos antihigiénicos y peligrosos como ir con curanderas a que les dieran brebajes y las pusieran a dar de brincos (no, no es invento, es real), uso de ganchos y otras barbaridades que prefiero no nombrar para no amargarle el día.
Estas atrocidades hoy se pueden evitar si todo sale bien en el Congreso.
Y antes de que me acuse usted de espantacigüenas, perversa o inhumana y asesina le digo que precisamente porque amo la vida es que creo que se debe permitir en forma legal la interrupción del embarazo cuando una mujer lo decide porque no quiere, porque no puede, porque no debe continuar con la gestación. Sus razones son respetables. Punto.
Justo en estos momentos se libra a las afueras del Congreso en la ciudad de Xalapa un enfrentamiento verbal por parte de las personas que dicen “sí a la vida” y quienes están a favor de la reforma.
Y desde ayer los panistas, los ultraconservadores, en especial Marijose Gamboa, anda que le da el soponcio y pide que no se permita tal atrocidad y seguro se anda flagelando en las esquinas por la defensa de la vida. Ellos, los puritanos y perfectos haciendo eco a la propuesta del criminal de Duarte. Vaya cosa.
Esperemos que por fin se ponga un alto a una de las tantas malas herencias que nos dejó Javidu y como sociedad vayamos avanzando.
Por cierto… ¿quieren que se quede una mujer panista, amiga entrañable de Marijose Gamboa al frente del Ayuntamiento de nuestra ciudad y siga dominando la mentalidad retrógrada de la élite azul que tanto mal nos ha hecho?
Se los dejo de tarea.

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