Comienzan los preparativos para la fiesta de Xantolo

Dicen los abuelos, que en los campos de la huasteca, la noche del 23 de junio se espera a San Juan, quien llega a bendecir los campos para que estén listos para sembrar la flor de cempasúchil “flor de 20 pétalos” la mañana siguiente. Es una velada mágica y celestial, en donde se hace presente lo terrenal con lo celestial; el misterio con la magia; el Mictlán y el Yoliztli; los vivos y los muertos; lo bueno y lo malo; dando inicio a los preparativos de la tradición más viva de México, la fiesta grande de la huasteca: Xantolo.

Durante la velada nocturna se coloca un altar, se llevan a cabo cantos tradicionales, así como danzas originarias y se coloca una ofrenda que consiste en un tamal sagrado, café, pan, piloncillo y un vaso de agua caña.

Se realiza el primer ritual con el objetivo de agradecer por la vida, por la muerte, por el alimento y por los bienes recibidos de la madre tierra; en esta ocasión acompañan a San Juan las almas de aquellos difuntos que no pudieron cruzar el Mictlán el año anterior.

Esta ceremonia es previa a la siembra, marca el inicio del periodo de lluvias y es el ofrecimiento de las semillas que se habrán de sembrar al amanecer, esperando en cuatro meses una buena cosecha y así poder llenar de olor y color el camino que guiará a las almas de nuestros fieles difuntos.

Con “La Velada de San Juan” se dan formalmente por iniciados los preparativos para la fiesta de Xantolo.

Fuente:

Relatos de la huasteca.

Ruta Huasteca.

Yojanan Velazquez

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