Contrapunto: La corrupción que tejió Morena en el PJEV

Miguel Ángel Gómez Ruiz

No son pocas cosas, primero la selección de 13 magistrados en octubre de 2019. Posteriormente, la ascensión de Sofía Martínez Huerta como presidente del Poder Judicial, en lo que fue quizá la selección más estúpida en los últimos años.

Lo fue, no era ni siquiera comparable el pobre currículum de Sofía al de la magistrada Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros. Primero, por los logros académicos de Castañeda, su experiencia en 16 juzgados, un premio al Mérito Judicial, sus logros como magistrada inamovible y encima, una experiencia que supera a la de cualquier otro en la historia del PJEV en Veracruz.

No había más, Castañeda Palmeros superaba –muy fácil- a Sofía en presentación, salud, movilidad, categoría, preparación, experiencia y logros a Martínez Huerta, pero todo estaba entendido, era un capricho del gobernador Cuitláhuac García, así como del segundón de Eric Cisneros y el diputado Juan Javier Gómez Cazarín.

Posteriormente, ocurrieron una serie de errores que pusieron al PJEV en lo último y lo peor en el país en cuanto a administración de justicia. Vinieron otros seis magistrados, luego otros tres, todos sin experiencia judicial, todos recomendados, todos beneficiados por ser afiliados a Morena.

Vinieron derrotas en los órganos jurisdiccionales, un pleito de Sofía Martínez con Eric Cisneros, una destitución ordenada por el gobernador Cuitláhuac García, la intromisión de un grupo de personas afiliadas a Morena que han hecho y deshecho y convirtiendo en un basurero al Poder Judicial.

Ahora que fue destituida como magistrada Sofía Martínez Huerta y con una inhabilitación de cinco años, nadie imagina lo que ocurrirá con el Poder Judicial, pero lo sabemos, va directo a un hoyo profundo del que no saldrá tan fácilmente.

Hay líos en ese lugar. Es más, llegará el momento en que los mismos seleccionados por el gobernador más pusilánime y sus dos esbirros se pelearán con todo. Quienes tengan menos experiencia buscarán magistraturas y lo único que ocurrirá es que seguirán despedazando a un poder que en alguna ocasión fue considerado entre los mejores.

La llegada de Isabel Inés Romero Cruz, también ordenada por Cuitláhuac García fue una charada. Sin preparación, sin buena salud, obligada a la jubilación y lo que es peor, habiendo cometido actos delincuenciales hace algunos años. Únicamente la premiaron porque se alió al presidente López Obrador el cual sabemos, tampoco es muy ducho para expresarse y mucho menos para hacer las cosas bien.

Ha habido un desorden. Se queda en la oficina y prefiere que sus auxiliares acudan a eventos. Se habla de que está incapacitada físicamente y nadie aclara nada. No hace falta, sus propias decisiones hablan de su incapacidad y dentro del Poder Judicial hay un desorden brutal.

Ya lo he comentado aquí, Isabel Inés Romero Cruz, cuando era empleada en el Poder Judicial ocultó un amparo que había ganado un preso con lo cual el hombre obtendría su libertad. Sin embargo, la mujer decidió ocultar el amparo y eso perjudicó al preso. De todo ello se dio cuenta la magistrada Teresita Álvarez de Santés y de inmediato corrió a Isabel Inés Romero Cruz, sólo que ésta fue corriendo a la oficina del entonces presidente Julio Patiño y para evitar problemas, la envió a un juzgado lejano. Pero ya tiene historia la mujer y peor aún, tampoco cuenta con una buena preparación.

No hay que hacerse muchas ilusiones en que salgan adelante en el Poder Judicial si continúan entrometiéndose Cuitláhuac, Cisneros o Gómez Cazarín, no es que sepan tanto pero sí saben imponerse y extorsionar a quien les place, parece que algo así ocurrió con Sofía Martínez Huerta o bien, no se pusieron de acuerdo en el reparto de las ganancias, todo puede pasar cuando se junta tanta inmundicia.

Otros temas polémicos fueron los amparos que promovieron y ganaron los magistrados Marco Lezama Moo y Roberto Dorantes. Mañosamente y con argucias buscaron frenar tales amparos. Sin embargo, jueces federales se han mantenido firmes y van a obligar a la presidente y a los diputados a que repongan en sus cargos a ambos magistrados.

Algo muy necesario es que tanto el gobernador como los diputados locales entiendan que no puede hacer y deshacer a su antojo en el Poder Judicial. Pueden colaborar y tener objetivos para mejorar al estado de Veracruz, pero hasta el momento, todos los que han sido impuestos allí, la mayoría unos muertos de hambre, sólo han querido ganar poder.

La forma en que han actuado tanto el gobernador como sus secuaces en el legislativo y el Poder Judicial sólo han demostrado que han sabido establecer una corrupción muy particular. Es sólo ellos y para ellos.

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