Contrapunto: Las carencias del Poder Judicial

Por: Miguel Ángel Gómez Ruiz

Desde siempre hemos dicho en el Tribunal Superior de Justicia del Estado de Veracruz (TSJEV) carece de lo indispensable para que se garantice la justicia en uno de los estados del país en el que existen todo tipo de delitos y por ende, la mayor impunidad.

En el caso de Veracruz, tras la nefasta gestión de Sofía Martínez Huerta y la ascensión de Isabel Inés Romero Cruz nos damos cuenta que nada ha cambiado y que las carencias se acentuaron.

Por ejemplo, el Poder Judicial carece de una lideresa nata, que impulse a sus compañeros magistrados y en sí a todo el personal a que realice una labor pulcra, con un afán verdadero de buscar y aplicar la justicia. Pocos son los magistrados que al día de hoy se aplican profesionalmente, con ética y con vocación de servicio.

El Poder Judicial carece de los implementos técnicos para que se instaure la justicia a distancia, como ya ocurre en 17 estados del país. Aquí carecemos de una presidente que pugne por aplicar ese método que serviría de mucho en estos tiempos de contingencia.

Por el contrario, Isabel Inés Romero Cruz se la pasa en su oficina, encerrada a piedra y lodo y apenas saliendo para firmar convenios con universidades para que sólo asistan sus más cercanos. No crea que esos convenios con universidades, firmados para que los trabajadores se especialicen llegan a todos. Si acaso, es para sus más cercanos.

Se carece de una estrategia para combatir el Covid-19, pues únicamente Isabel Inés Romero está para doblegarse a las indicaciones del gobernador Cuitláhuac García, siendo que él no puede disponer a su antojo del Poder Judicial. No habría necesidad de parar labores si se aplicaran todos los métodos de prevención, pero la realidad es que la presidente sólo se toma la foto para que veamos que envía unos litros de cloro y unos trapos. Lo cierto es que muchos, muchos trabajadores se han contagiado de COvid-19 y han estado en riesgo de morir.

En el caso de los abogados defensores llamados de oficio, estos trabajan en condiciones tan precarias que muchos de ellos, comentó alguno, ordenan sus expedientes en el piso, pues no tienen ni mesas de trabajo.

Se carece de profesionalismo y experiencia, pues tenemos el caso de Carla Rodríguez, recién nombra directora de la Escuela Judicial de Veracruz. Trabajadores denuncian que ella es Notaria Pública, si acaso tiene una maestría pero no tiene carrera judicial, es igual de improvisada que Humberto Hernández Reducindo, un abogado que le cargaba las maletas al diputado Juan Javier Gómez Cazarín y que bajo su intervención la fracción de Morena vio como la Suprema Corte de Justicia de la Nación echó abajo la reforma electoral que incluía la reducción de prerrogativas a los partidos políticos.

Carecen de vergüenza pues han permitido que sujetos aliados a Gómez Cazarín, como es el caso de Enrique Navarro, apodado “El tortas” haga negocio con el servicio de limpieza en el Poder Judicial, siendo que él tiene el cargo de Director de Recursos Materiales en el Congreso del Estado.

Carecen de experiencia, pues nombraron en un año y cuatro meses a 19 magistrados de los cuales si acaso dos o tres tienen experiencia judicial, el resto es el pago de favores por haber sido leales a Morena.

La propia presidente carece de valor civil y ética, al poner piedras en el camino, con la complicidad de Juan Javier Gómez Cazarín para demorar el regreso de los magistrados Roberto Dorantes y Marco Antonio Lezama Moo, cuyos amparos ya causaron estado y que deberían haber sido adscritos nuevamente en el Poder Judicial.

Parabienes

Si hay alguien que ha tenido empeño, capacidad y brillantez durante una carrera de 49 años es la magistrada Yolanda Cecilia Castañeda Palmeros. Todo iría bien en el Poder Judicial si ella fuera la presidente, pero pudo más el amiguismo al colocar a dos improvisadas como Sofía Martínez Huerta e Isabel Inés Romero Cruz. Ni juntas le llegan a los talones, pues llegaron a sus cargos con las colas entre las patas.

En cambio, Castañeda Palmeros ha sido una mujer ejemplar, que jamás tuvo miedo de viajar de un distrito judicial a otro para ser juez, lo hizo muy bien en 16 juzgados del estado, ocho civiles y ocho penales. Ella misma lo dice, cuando recibía la instrucción para viajar de un distrito a otro, tomaba su auto, a sus hijos y se iba a cumplir con su labor.

Y deje eso, encima su preparación: Dos maestrías, un doctorado, un Premio al Mérito Judicial que es el más alto reconocimiento que puede recibir un jurista y además, haber escrito libros que han sido copiados para mejorar las condiciones de las familias que buscan justicia.

Magistrada inamovible, jueza en 16 distritos y muchas alegrías, asegura, a lo largo de 49 años.

Qué distinto sería todo si ella estuviera al frente del Poder Judicial. Lamentablemente todo está mal allí y no se ve que las cosas vayan a mejorar pronto.

Confianza

El magistrado Roberto Dorantes se encuentra tranquilo y confiado en que habrá justicia y que pronto volverá a su cargo. Su amparo ya causó estado y sólo está a la espera de que los diputados recapaciten y lo restituyan, de lo contrario, habría sanciones ejemplares, no olvide esto.

Vacunas contra el Covid-19

Causó furor que se haya abierto una página para que adultos mayores se anoten para que se vaya programando su vacunación contra el Covid-19.

Como todo lo que huele a 4T, la página está muy chafa y se cae muchas veces y no son pocos los que se han frustrado a la hora de anotarse.

Cabe mencionar que anotarse no garantiza nada, mucho menos cuando no hay vacunas. Existe la promesa de que habrán vacunas, pero ahora hay dudas sobre qué vacuna es la más conveniente.

Hasta ahora, los comentarios sobre las vacunas de Pfizer, Astra-Zeneca y la Sputnik no son favorables. Hay otras como La Moderna y Lilly, además de la de Johnson & Johnson que han pasado pruebas y se garantiza que tienen una efectividad de hasta un 95 por ciento, vaya usted a saber.

Lo mejor, creo, es seguirse cuidando, pues nadie quiere que nuestros adultos mayores sufran las consecuencias por una vacuna que sería más perjudicial que benéfica. En fin.

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