La amarga crisis del café en Xico y Coatepec

Para los productores de la zona de Coatepec y Xico la agonía está agonizando y no se ha hecho.
Muchas de las fincas de la región están abandonadas y las que sobreviven han perdido su producción hasta en un 70%.
Los jóvenes ya no quieren trabajar las tierras, las fincas se observan cada vez más solas. Los gobiernos pasan y la situación no mejora para los campesinos.
La visita del presidente Andrés Manuel López Obrador a la región no es un aliciente para ellos. Las necesidades son muchas.

Foto: Alberto Delgado
“UNA LUCHA CONSTANTE YA NO DA NI PARA SOBREVIVIR”
Gamaliel Fernández, originario de la localidad de San Marcos, tiene 59 años, ha dedicado toda su vida al campo y ha dado la vuelta al final, porque es difícil encontrar un trabajo distinto a esto. El precio del café, recuerda, siempre ha estado bajo. Aún así, han logrado sobrevivir al mismo.
El kilo de cereza se paga a 5 pesos y hasta 6,50 pesos. “Tiene años que las fincas se echaron a perder”, dice, por enfermedades como la roya.
Ahora muchos cafetaleros tienen aún una menor producción que antes porque han preferido sembrar nuevas plantas y nuevas variedades, como en Costa Rica, por lo que se refiere a un año.

Foto: Alberto Delgado
Nosotros somos campesinos de por vida. Esto es una lucha constante porque no hay, no se puede decir para vivir, para sobrevivir, y ya mero ni eso. Nosotros somos jornaleros, sin embargo, no tenemos el mismo sentido.
Gamaliel, como la mayoría de los jornaleros, gana 120 pesos al día y así se ha logrado mantener su familia, «luchando con todo».
Los apoyos anunciados por el gobierno federal pueden ayudar a los productores, pero también a los jornaleros.
Si ellos lo emplean para que sí sí nos sirvan, para nosotros es un poco más difícil porque un apoyo que les va a tener que esperar dos años para empezar a cosechar, nosotros tenemos que esperar ese tiempo para poder tener un poco más porque no nos dan el trabajo permanente. Nos podemos ayudar, pero a la larga
Así, sin embargo, no me gustaría saber nada de eso.
“NO TENEMOS NI PARA COMPRAR LOS FIERROS PARA TRABAJAR”
Juan Fernández tiene 55 años y también es jornalero. Toda su vida se ha dedicado a trabajar en el campo y las fincas de café.
Para nosotros es muy difícil porque hay veces que no tenemos ni para comprar los fierros para trabajar, sino también para pedir prestado para poder trabajar. Que unas tijeras, un machete, que un azadón.
Sus seis hijos, quienes ahora ya están casados, no han terminado ni la escuela primaria, pues no han alcanzado para ello.
Gobiernos pasan y nada cambia, «así es siempre, ya tiene tiempo, dice que van a ayudar y no es cierto». Para mí todos son iguales, ni uno es más bueno que otro, todos son iguales, queremos para ellos ”.
«Seguiremos trabajando en el campo hasta que se pueda, hasta que me muera porque ya somos campesinos, desde chiquillo estoy en el campo».

Foto: Alberto Delgado
“UN TRABAJO DURO YA LA VEZ MAL PAGADO”
Así definen a Abraham Tepetla, originario de Xico, su trabajo como cafetalero. Gana lo mínimo en el esfuerzo y el tiempo que se necesita para cosechar el grano de café.
Por eso la gente prefiere dejar las fincas perder. Aunque van llegando los apoyos, es a pausas y no a todos. El apoyo para los que tienen parcelas grandes sí les llega, pero los que somos pequeños, no hacemos caso porque no hay que perder el día en los trámites y en mi caso no me llega nada
Él como otros campesinos están probando con la variedad de café «costa rica», porque la producción es en el menor tiempo. Decidió dejó la arábica dado que fue fuertemente afectado por la roya y aún no están totalmente librados de ello.
Por eso mejor nos vamos por el cambio de café. Ya es mejor resistente a la roya. Si nosotros viéramos que el café arábica lo pague a mejor precio, trataremos de recuperarlo porque es calidad, pero desgraciadamente va a ser un vendedor y el comprador paga lo que quiere
Dado que el café está compuesto por malos precios, debe dejarse llevar por la calidad y pensar en la cantidad, “las plantitas que tengo, ya me están produciendo porque es más rápido”.
Ante esta situación, Abraham ha decidido no vivir sólo en el campo, es un trabajo de carpintero y gracias a las actividades que han logrado sacar adelante a su familia.
“¿Qué es lo que quiero?”.

Foto: Alberto Delgado
“LA CAFICULTURA ESTÁ POR LOS SUELOS”
Manuel Aragón Pérez es dueño de cerca de 10 hectáreas de café, pero el coyotaje les ha afectado en demasiada y se ha dado cuenta de que una forma de ayudarles a realizar los beneficios de un café para su procesamiento y poder exportarlo para tener mejores ingresos.
Aunque es seguro que la visita de Andrés Manuel es positiva, las necesidades son mucho más grandes.
“Si no le pusiste atención a la cura puede llegar, incluso a morir el café”, lamentó.
Precisó que en la región el 70% de los terrenos han dejado de producir. El trabajo, en el que han logrado sobrevivir, ha sido realizado con recursos propios.

Foto: Alberto Delgado
“No tengo nada que ver con 10 hectáreas, no tengo nada que ver con lo que se puede trabajar, lo que está perdido, no se produce nada y así es la mayor parte del ejido de San Marcos. No tenemos los suficientes apoyos ”, dijo.
Para obtener más de 10 hectáreas y aplicar fertilizante, se requieren 120 bultos.
“Aparte necesito recursos para la aplicación, para hacer otras labores que vamos a hacer como vamos a estar pudiendo, pero vamos a avanzado muy lentamente. Cada vez somos menos productores porque los terrenos se están quedando improductivos ”, agregó.
Antes de que entraran las plagas, como la roya, Manuel cosechaba poco más de 100 toneladas de café al año, este año apenas se puede producir tres.
«Con eso no me alcanza ni siquiera se me da para resolver el problema de los medios de comunicación.
Fuente Diario de Xalapa
