EEUU autoriza dos pruebas caseras de COVID-19

Las pruebas caseras permiten que los usuarios colecten la muestra por sí mismos con un hisopo nasal que es insertado en una tira de pruebas

Las autoridades de salud en Estados Unidos dieron luz verde a otras dos pruebas de coronavirus que se pueden adquirir sin receta médica en farmacias y usadas en casa para obtener resultados en poco tiempo.

Se espera que la medida de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) expanda considerablemente la disponibilidad de pruebas caseras de bajo costo que muchos expertos pidieron desde los primeros días de la pandemia. El anuncio del miércoles por la noche, se produce cuando la cantidad de pruebas realizadas en el país va en declive, pese a que el número de contagios sube de nuevo.

La FDA señaló que las pruebas BinaxNOW de Abbott y QuickVue de Quidel pueden venderse sin receta médica. Ambas pruebas fueron autorizadas inicialmente el año pasado, pero con condiciones que limitaban su uso, incluido el requisito de receta médica e instrucciones de usarlas solamente en personas con síntomas.

Las pruebas permiten que los usuarios colecten la muestra por sí mismos con un hisopo nasal que es insertado en una tira de pruebas. Los resultados están usualmente disponibles en un periodo de entre 10 y 20 minutos. La mayoría de las otras pruebas de coronavirus requieren que la muestra sea tomada por personal sanitario en un centro de pruebas.

La agencia autorizó en diciembre una prueba similar de una compañía australiana, pero aún no es tan accesible.

Abbott anunció que su prueba deberá estar disponible en farmacias, supermercados y otras cadenas en las próximas semanas. La compañía puede producir unos 50 millones de pruebas al mes. Quidel no dio a conocer el precio de sus pruebas.

Ambas compañías señalaron que venderían sus pruebas en dos paquetes. La realización constante de pruebas es importante para reducir las probabilidades de resultados falsos. Ambas pruebas pueden ser usadas por adultos en niños de dos años o mayores.

Se piensa que el uso frecuente de pruebas autoaplicadas es clave para ayudar a reabrir escuelas, universidades y oficinas, en momentos en que aumentan las vacunaciones.

Con información de AP

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