Abran paso a Tsitsipas

El joven griego, de 20 años, derriba a Nadal con una actuación fabulosa (6-4, 2-6 y 6-3, en 2h 34) y afronta a Djokovic en la final de Madrid. El balear aterrizará en Roma sin haber ganado todavía ningún título.

Tiene Stefanos Tsitsipas ese algo especial, ese no sé qué diferente que conduce a pensar que si el guion no se tuerce puede hacer grandes cosas. Tiene el griego 20 añitos y un porvenir maravilloso porque lo hace todo muy bien, de siete u ocho hacia arriba, sin fisuras ni tachas que puedan descompensar por algún lado su juego. Tiene una derecha poderosa y un revés a una mano desbordante, y un servicio de lo más intimidatorio. Tiene también brazos y piernas larguísimas, así que cubre pista y tapa huecos como un pulpo. Y tiene, por encima de todo, ese algo de lo que carecen muchos jugadores de su edad: los pies sobre la tierra, la cabeza muy bien armada y el verdadero deseo de triunfar.

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